Establece una acción interdisciplinar para desarrollar el conocimiento mediante la realización de un “producto” que se construye en conjunto, se aprende haciendo en grupo como resultado de la colaboración entre educandos y educadores en el marco de un espíritu de cooperación y respeto mutuo, en donde el trabajo científico consiste en formular problemas a través del planteamiento de preguntas relevantes y apropiadas conducentes a:
-La superación de la división entre formación teórica y formación práctica.
-Se privilegia la apropiación del conocimiento; en este caso, el concepto de proyecto prima por encima de la adopción de conocimientos ya elaborados.
-Los conocimientos teóricos, métodos, técnicas, y habilidades se adquieren principalmente en un proceso de trabajo.
-La superación de la clase magistral y del protagonismo del docente, por la formación a través de la acción – reflexión acerca de un trabajo realizado en común por los participantes del taller.
-La comprensión de que el conocimiento no se presenta como una serie de respuestas definitivas, ni como algo acabado, sino como algo que esta en un proceso del cual somos actores.
-Finalmente, en el taller todos tienen que aportar para resolver problemas concretos y para llevar a cabo determinadas tareas, así los alumnos se enfrentan a los problemas propios de una disciplina.
-La construcción de un entorno “académico” en el ejercicio permanente de la conversación.
El taller implica también la reconsideración de los roles tradicionales que se desarrollan en el aula de clase donde se tienen dos actores claramente diferenciados y jerarquizados, el profesor y el alumno, esto no quiere decir, que se extingan las responsabilidades, sino que no son de carácter genérico, ya que en el taller las tareas son específicas, al igual que las funciones de cada uno de los participantes, Las cuales serán decisión de la acción cooperativa de los participantes.
Para desarrollar una actitud crítica en el estudiante que le permita enfrentar la complejidad de los temas planteados, se adopta como un capítulo particular del taller, la modalidad de seminario. En cuanto metodología, el seminario permite la posibilidad de convertir el aula de clase en un lugar abierto a la discusión entre el docente y los estudiantes.
El seminario no pretende, como la clase magistral o la conferencia, impartir conocimiento, casi todo en posesión del profesor; tampoco compite con el taller, sino que pretende establecer una comunidad de diálogo entre iguales con la intención de abordar un problema y generar una discusión a partir de la lectura e interpretación de documentos escritos, a cerca de la problemática definida como objeto de estudio. Si bien la naturaleza de los participantes es homogénea en cuanto a su disciplina, es pertinente observar la temática en discusión a través de aproximaciones interdisciplinares.
En el seminario, el papel del docente consiste en estimular a los estudiantes para la búsqueda efectiva y provechosa de respuestas, ayudándolos a formular sus ideas coherentemente, tanto en la exposición oral, como en la escrita. El estudiante y el docente se comprometen con los contenidos de las lecturas señaladas con anticipación en acuerdo con los temas en discusión en le núcleo temático correspondiente, las cuales constituyen el objeto de discusión de cada sesión.
El portafolio es el documento que permite registrar el proceso de aprendizaje de un estudiante y constatar el desarrollo final alcanzado en la búsqueda del cumplimiento de los objetivos de conocimiento propuestos, permite evaluar el cumplimiento de los logros y tareas asignadas para la consecución de las competencias deseadas. En él se reconoce el proyecto de arquitectura como proceso que implica pasos reconocibles y evaluables, a lo menos implica cuatro acciones características: reconocer y contextualizar una información previa, problematizar, asumir respuestas y explicar el proceso que le ha llevado a una solución determinada. El producto último es el proyecto final de semestre y de núcleo.
Para dotar de sentido el portafolio es necesario que todos los pasos y conceptos que animan el proceso sean conocidos con anterioridad a través de los programas de asignatura, en los cuales se reconocen las tareas objeto de evaluación, lo que permite una acción autónoma por parte del alumno. Es también el instrumento donde se consignan los trabajos finales de cada semestre desarrollados durante la carrera.
El portafolio permite la autoevaluación permanente, pues con él, el estudiante puede analizar sus propios trabajos, comparar y constatar los cambios producidos durante el proceso. Permite reconocer los niveles de interacción entre las competencias intelectuales y prácticas, entendidas estas últimas como las ejecuciones que el alumno desarrolla en la resolución de los problemas objetivos planteados.
CARACTERÍSTICAS DEL PORTAFOLIO
El Portafolio es de realización obligatoria para todos los participantes del proceso formativo y para todas las asignaturas, lo cual garantiza la equidad formal en las tareas asignadas, pues los contenidos, como factor diferencial, son producto de la gestión de cada alumno. Posibilita también la sistematización de las informaciones producidas y de las evaluaciones pertinentes establecidas.
El portafolio es simultáneamente instrumento de evaluación pedagógica, pues en él y a través de la acción discursiva que le acompaña, el alumno aportará informaciones acerca de la pertinencia y eficiencia de las diversas acciones pedagógicas llevadas a cabo durante el proceso y de su contexto. El alumno participa en la reflexión de su propio aprendizaje y en de los diversos actores que intervienen.
ASPECTOS OPERATIVOS
Es una presencia permanente a lo largo del desarrollo del proceso, pues no es un instrumento de presentación, sino, de construcción cotidiana, en relación permanente con la evaluación sumativa por puntos prevista, que se hace público en periodos determinados del semestre, por lo tanto, es una manifestación de la continuidad en el trabajo realizado.